Las vueltas de la vida: Exactamente 5 años después, otra sentencia sobre «Crucitas»

Por Edgardo Vinicio Araya Sibaja.
Diputado
Partido Frente Amplio.

Hay una discusión que debe tener la misma edad que la que tiene el ser humano de haberse levantado sobre sus dos piernas, mirar a su alrededor y preguntarse si su existencia tiene un sentido,  un motivo o es una simple coincidencia.  Un simple resultado de una combinación aleatoria de circunstancias, o es parte de una especie de juego cósmico que nos va colocando, por alguna razón desconocida, en ciertas posiciones en la vida y nos lleva a tomar decisiones determinantes para un "plan" que nadie tiene muy claro.

Eso fue lo primero que pensé esta mañana.  Aunque ya sabía de antemano la fecha, fue precisamente cuando me levanté esta mañana, que me percaté que un mismo día como hoy, nada más que hace exactamente 5 años, 3 abogados, desconocidos para muchos, nos presentamos a la mitad de la tarde de un 24 de noviembre del 2010 ante la Sección IV del Tribunal de lo Contencioso-Administrativo, para escuchar la decisión de ese Tribunal sobre "el caso Crucitas".

Durante todo lo que duró el juicio oral y público, la opinión pública estuvo en mucho centrada en ese proceso.  Cuando el juicio inició, tengo la certeza que si hubiera habido posibilidad de apostar, pocos se la hubieran jugado por nosotros.  En algunos círculos de especialistas en derecho, las apuestas podrían estar 10 a 1 en nuestra contra.  Eramos 3 abogados con nada más que nuestro entusiasmo y la certeza de estar luchando por lo correcto; pero con muy pocos recursos.  Nos enfrentábamos a una maquinaria enorme.  Con todos los recursos económicos a su disposición, con el apoyo del "abogado del Estado" y con la presión sobre nuestra institucionalidad de un sector de la rancia clase política costarricense.  Así, pudieron traer al juicio a los abogados más pintados y a los bufetes más renombrados.  Pudieron hacer equipo con "el abogado del Estado", pagado por nosotros, y tener a su disposición lo que se requiriera para llevar a cabo sus objetivos.  Era gráfico de esa correlación de fuerzas, las "bancas" que debíamos hacer para pagar la alimentación de los testigos que ofrecíamos nosotros, mientras del otro lado tenían todas las facilidades y eso no era un problema del que se tuvieran que preocupar sus abogados. Esos recuerdos ya los compartiré en otro momento.

Lo cierto del caso es que, a pesar de todo, en el juicio habíamos demostrado la razón de nuestra demanda.  Estábamos seguros que, ante un Tribunal verdaderamente independiente y estrictamente apegado a la legalidad, deberían darnos la razón.  ¿Se compraría la bronca un Tribunal?  El resultado me devolvió la fe en la independencia que existe aún en los Tribunales de Justicia.

Ese día, exactamente hoy hace 5 años, no podía, por más que lo tratara, ocultar mi ansiedad.  Nos estábamos jugando mucho. Nuestra credibilidad, por un lado; pero más me preocupaba la credibilidad de nuestra institucionalidad.  Era tan evidente que teníamos razón, que me asustaba que un fallo en contra acabara con la esperanza de nuestra gente, -y la mía en el camino-.  ¿Se imaginan un abogado joven sin ninguna esperanza en los Tribunales?  Ya me veía echando por la borda tantos años de estudio, para dedicarme a otra cosa y a tanta gente decepcionada buscando otras alternativas de solución de conflictos, que nunca serán buenas para ninguna sociedad.

Mientras las personas juezas iban hilando su sentencia, la esperanza venía regresando poco a poco.  Lo demás es historia.

Y hoy, exactamente cinco años después (¿justicia pronta y cumplida?), a las 10:30 horas, veremos completado el ciclo.  Hoy, si no vuelven a cambiar la fecha, veremos el resultado de tanto trabajo, sacrificio y esfuerzos.  Hoy, cinco años después, talvez no con la misma intensidad que en aquel momento, termino estas ideas sintiendo de nuevo maripositas en el estómago.  Veremos qué pasa.

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